jueves, 31 de marzo de 2011
Dios es tu confianza y protección
Contar con el favor de Dios es el mayor privilegio que un ser humano pueda tener sobre la tierra.
Comentario de Proverbios capitulo 3.
“Confía en el Señor de todo corazón,
y no en tu propia inteligencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
y él allanará tus sendas”. Pr. 3:5-6
Si pensamos que confiar en nuestra capacidad es una gran garantía, estamos equivocados, Dios nos dice que con el corazón confiemos ante todo en él, esto es lo que para Dios es sensato y cuerdo. ¿Cómo un simple mortal puede tener más confianza en si mismo que en el Dios creador de todo? no confiemos que con nuestra sola habilidad podremos vencerlo todo, porque si Dios no nos respalda nuestras habilidades o autoconfianza puede resultar en una gran frustración como muchas veces nos ha pasado.
“Reconócelo en todos tus caminos” reconocer es dar a Dios su lugar debido como nuestro guía y ayuda suprema. Reconócelo en todo lo que hagas y emprendas, confía en su ayuda protectora y en su sanidad completa, ya sea física o emocional, reconócelo en todas tus actividades y dale toda la gloria al que vive para siempre; y luego él se encargará de enderezar y allanar el camino que tenemos por delante para que nos sean más fáciles y sencillas las cosas. Allanar significa que Dios nos quitará obstáculos y complicaciones en la vida.
"No seas sabio en tu propia opinión;
más bien, teme al Señor y huye del mal.
Esto infundirá salud a tu cuerpo
y fortalecerá tu ser. Vs. 7 y 8
Nuestro punto de vista es muchas veces muy limitado y solo juzgamos desde nuestra pequeña perspectiva de las cosas, por eso, debemos antes que confiar en nuestra propia astucia comprender que nos podemos equivocar y ser humildes, esto es aprender a cerrar la boca y no juzgar.
Antes de preocuparnos por opinar de todo, mejor usemos el tiempo para temer a Dios y para alejarnos del mal. Para Dios el más sabio es quién lo respeta sobre todas las cosas, es aquel que tiene en cuenta sus caminos, no despreciando los consejos y pecando deliberadamente. Temer a Dios es hacer lo que le agrada, seguir sus consejos y huir de las tentaciones y la maldad. Esto añade una promesa maravillosa: “Infundirá salud a tu cuerpo y fortalecerá tu ser” ¿Quieres salud, quieres fortaleza interior? El cuerpo recibirá una salud inusual y una energía sobrenatural cuando somos sumisos a Dios, humildes con nuestra opinión y andamos en los caminos de nuestro Padre celestial.
"Honra al Señor con tus riquezas
y con los primeros frutos de tus cosechas.
Así tus graneros se llenarán a reventar
y tus bodegas rebosarán de vino nuevo". Vs. 9 y 10
Muchos hombres y mujeres usan de manera pésima el dinero, pensando que siendo mezquinos y no gastando nada podrán retener más dinero, piensan que comprando lo mínimo y lo más económico van a retener más, sin embargo la sabiduría de Dios nos dice todo lo contrario; nos enseña una mentalidad de sobreabundancia, Dios es el dueño de todo el oro y las riquezas del mundo. Y cuando seguimos estos consejos poseeremos a nuestro favor abundancia en extremo, se llenará nuestra casa y nuestros ingresos serán multiplicados, incluso estaremos bajo la protección de Dios para que no tengamos gastos y pérdidas innecesarias. El principio básico de la prosperidad en el reino de Dios siempre, siempre, siempre es dar y dar con un corazón alegre honrando al Señor, el dueño de nuestras vidas, porque todas tus riquezas proceden de Dios. Cuando recibas tus ganancias, da ante todo de esas primicias al Señor, hónralo con tus diezmos y ofrendas para su obra. Esto lo aclaró Jesús cuando tuvo una disputa con los fariseos hipócritas, que les ordenó que sean misericordiosos ante todo, que tengan el amor de Dios en sus corazones si querían ser espirituales, pero también les aclaró que no dejen de diezmar, Jesús no abolió el diezmo, más bien lo confirmo diciendo: “Debían haber practicado esto, sin dejar de hacer aquello (el diezmo)”. (Lc. 11:42). Cuando damos estamos declarando que nuestro amo es Dios y no el dinero. Nuestras dádivas para la obra del Señor es el sistema que Dios eligió emplear para propagar su palabra.
Esta promesa en proverbios 3:9-10 no es solo que Dios nos sostendrá, sino que nuestras ganancias llegarán a rebosar, "a reventar". El principio de la riqueza no es mezquinar, es honrar a Dios para tener sobre abundancia.
“No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová,
Ni te fatigues de su corrección;
Porque Jehová al que ama castiga,
Como el padre al hijo a quien quiere”. Vs. 11 y 12
Hay cosas que las hemos aprendido mediante el sufrimiento, tenemos la tendencia a retener más algunas lecciones por medio de las experiencias que por medio de las enseñanzas teóricas. Muchas cosas que nos han pasado Dios las ha permitido para que aprendamos alguna lección.
Se dice que hay dos formas de no reincidir en los errores y es por golpearnos o por prudencia, por eso en los versos anteriores se nos insiste en seguir los consejos de Dios ante todo, de lo contrario tendremos consecuencias. Pero es bueno saber que Dios nos corrige porque nos ama, así como el padre al hijo a quien quiere. Dios no sería bueno si nos descuidará y nos dejará sin enseñarnos por medio de advertencias o experiencias.
NO SÉ VIVIR SIN TI

“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así cama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo”.
(SALMOS 42:1)
Hay una verdad que es tan sincera, certera y franca…
Un camino que es tan claro como el agua y que mi corazón no calla; sino que grita con orgullo y libertad y es parecida a una canción…
¡NO SÉ VIVIR SIN TI OH JEHOVÁ, ERES MI BENDITA NECESIDAD!
Eres vital, eres preciso, no puedo amar a nadie más si tú en mi vida primero no estás.
Son nuevos aires de felicidad que con alegría el rostro refleja y revela sonriente.
Que estés a mi lado y de mi lado es lo mejor.
No puedo ni un solo día dejar de pensar que eres mi oxígeno, mi respirar.
Que es tu presencia la que habita en mi vida y la que me impulsa a ser mejor.
No son mis logros ni mucho menos mis méritos, es tu misericordia y gracia salvadora.
Mis ojos anhelan poder verte, mis manos tocarte y sentirte.
No sé vivir sin ti, mi mundo eres tú, me muero si no estás.
sábado, 26 de marzo de 2011
Adelante

Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. Lucas 9:62…
¡No te desanimes! Aunque todo te parezca perdido. Hay agua allá, en el fondo; continúa cavando. Muchos han muerto de sed a la orilla del río. Faltaban apenas unos pasos, pero miraron hacia atrás, y sus nombres se hicieron polvo en la carretera de la vida.
Alejandro el Grande agonizaba, un día, de sed en el desierto de Gedrosia, durante la conquista de Persia. Se vio tentado a abandonar la idea de conquistar el mundo de sus días. Estaba cansado, y sus soldados estaban muriendo uno a uno. Sentía que ya no tenía fuerzas para s
eguir adelante, y se sentó a la sombra de una roca, esperando el momento final. Mientras esperaba la muerte, vio a una hormiga que intentaba vencer la dificultad de un montículo, cargando una paja. Cayó una, dos, tres veces, El desanimado jefe de los ejércitos griegos contó 38 veces, hasta que el diminuto animal logró vencer el obstáculo. Entonces, se preguntó a sí mismo, avergonzado: ¿No soy mejor que una hormiga?
En ese instante, en medio del calor infernal, apareció un soldado con un casco lleno de agua fresca, y la ofreció a su rey. Alejandro esperó a que los soldados se percataran del hecho y se acercasen, movidos por la curiosidad.
El poderoso conquistador tomó el casco, derramó el agua lentamente, ante los ojos atónitos de los soldados, y exclamó: “Demasiado para un solo hombre, y demasiado poco para todos”. Este hecho levantó el ánimo de la tropa, y fue de allí que partieron para la conquista de Persia. Lo que vino después es registro de la historia… Por eso, ¡no te desanimes! La vida está hecha de luchas y de dificultades; si no fuese así, tal vez no sería desafiante el hecho de vivir. Al nacer, entraste en la lucha de esta vida; pusiste tu mano sobre el arado. Entonces, sigue adelante, venciendo el calor del mediodía, el frío inclemente de la noche oscura o la helada madrugada de tu propia inexperiencia.
¡Despierta! ¡Es hora de luchar y de vencer! El reino es de los valientes, y los valientes lo conquistan. Mucho más, si estás seguro de que la tuya no es una lucha solitaria: Jesús está a tu lado, dispuesto a inspirarte y sostener tus manos cuando estás cansado. No salgas hoy de tu casa sin recordar las palabras de Jesús: “Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”.
Usa tu don!

Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 1 Pedro 4:10.
Erik vivía como si no necesitase de nadie. En cierta ocasión, mientras un incendio destruía la casa de un vecino y todos corrían de un lado para otro tratando de ayudar, él miraba de brazos cruzados. Entonces, alguien le preguntó: -¿No vas a hacer nada? ¿Te vas a quedar mirando, solamente? -Cada uno cuida de su vida -respondió, levantando los hombros. Y se alejó como si nada estuviese sucediendo.
La indiferencia parece ser el mal de nuestro siglo. Las personas están tan ocupadas en resolver sus propios problemas que llegan al punto de pensar que son las únicas que existen y que necesitan de ayuda.
Pero, el consejo de Pedro es que, si queremos ser gente realizada y feliz, debemos vivir al servicio de los demás. Es interesante el modo en que Pablo empieza el versículo de hoy: “Cada uno”, dice. La responsabilidad de ministrar los dones del Espíritu no es colectiva; empieza con el individuo. Nadie puede esconderse detrás de los otros, bajo pena de caer en la arena movediza de la indiferencia.
Cada uno, “según el don que ha recibido”. Nadie vino al mundo sin algún don, y todos somos responsables por administrar ese don en favor del ser humano. El ejercicio del don para ayudar al semejante hace de una persona un ser altruista y victorioso.
La palabra “ministrar”, en griego, es diakoneo, que significa “servir”. El secreto de una vida realizada es elservicio. Vivir solo en función de las pro pias necesidades, sin prestar importancia a las necesidades ajenas, convierte al corazón en un pozo de egoísmo.
La diferencia entre un manantial y un pozo es que el manantial deja correr sus aguas, y por eso permanece limpio y transparente. El pozo no; el pozo guarda, retiene y esconde. Con el tiempo, sus aguas se corrompen y solo sirven para provocar la muerte.
Toma este nuevo día como un día de servicio. Aprovecha cada minuto para usar el don que Dios te dio en favor de otros. Edifica vidas; haz felices a las personas que están a tu lado. Y recuerda el consejo de Pablo: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos adminis tradores de la multiforme gracia de Dios”.
viernes, 25 de marzo de 2011
NADA ES IMPOSIBLE CON DIOS

Abram creyó en el SEÑOR, y El se lo reconoció por justicia.
Abraham no titubeó con incredulidad, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, y estando plenamente convencido de que lo que Dios había prometido, poderoso era también para cumplirlo.
Por lo cual también su fe LE FUE CONTADA POR JUSTICIA. Y no sólo por él fue escrito que le fue contada, sino también por nosotros, a quienes será contada: como los que creen en aquel que levantó de los muertos a Jesús nuestro Señor. Porque la promesa a Abraham o a su descendencia de que él sería heredero del mundo, no fue hecha por medio de la ley, sino por medio de la justicia de la fe.
EL JUSTO POR LA FE VIVIRA.
Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió.
Nuestro Dios está en los cielos; El hace lo que le place.
Porque ninguna cosa será imposible para Dios.
Y bienaventurada la que creyó que tendrá cumplimiento lo que le fue dicho de parte del Señor.
Gen. 15:6 Ro.4:20-2, 13; 1:17 Heb.10:23 Sal. 115:3 Lc.1:37,45
jueves, 24 de marzo de 2011
Dios busca adoradores

Nos resulta asombroso que Dios pueda buscarnos para que le adoremos. En este artículo se muestra que en realidad el Padre quiere establecer un diálogo de amor con sus hijos.
“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”. Juan 4:23
Nos resulta increíble que Dios esté buscando -”necesitando” podríamos decir, pero nos resulta escandaloso- hijos con una disposición particular de adoración. Si no fuera porque está escrito en Su Palabra, esa búsqueda de parte de Dios nos resultaría inadmisible.
Pero Dios es así; a pesar de su grandeza, omnipotencia y santidad, se hace humilde, a tal punto de buscar verdaderos adoradores. Hay algunos aspectos que quiero puntualizar; unos con respecto a Dios y otros a los adoradores.
Adorarán al Padre La primer pregunta que nos surge es obvia… casi infantil: ¿para qué necesita Dios adoradores? Evidentemente no es para inflar su vanidad (como esos dictadores que nunca faltan en la historia, que se erigen estatuas a sí mismos y se rodean de aduladores). Dios no es vanidoso.
Otra situación en la que en términos humanos podríamos interpretar la búsqueda de adoradores, es la que se plantea en aquellas personas con una identidad débil, que necesitan que permanentemente les estén diciendo cuán buenos, inteligentes o hermosos son; están sedientos de confirmar su precaria identidad. Dios no necesita de tal cosa, Él sabe quién es: “Yo soy el que soy”, dice de manera terminante, y enigmática a la vez.
Pero Dios es así; a pesar de su grandeza, omnipotencia y santidad, se hace humilde, a tal punto de buscar verdaderos adoradores.
No, Dios busca adoradores por otra razón: Él desea establecer una relación de amor, vincularse a través del lenguaje tierno y afectivo de la alabanza, en una comunicación en ambas direcciones, es decir, en un diálogo. Dios desea escuchar, y también decir palabras de amor.
Que le alaben en espíritu y en verdad De parte del ser humano, son necesarios algunos requisitos para pertenecer al grupo de los adoradores buscados por Dios.
Las condiciones son que estos adoradores lo sean en espíritu y en verdad. ¿Qué quiere decir esto?
Adorar en espíritu significa abrir nuestro corazón a Dios, no hacer una adoración en la que predomine la actividad cerebral, sino que todo nuestro ser, nuestra persona, participe en este diálogo de amor.
Adorar en espíritu significa abrir nuestro corazón a Dios, no hacer una adoración en la que predomine la actividad cerebral, sino que todo nuestro ser, nuestra persona, participe en este diálogo de amor. Que con nuestros sentimientos percibamos el calor de Su persona, que con nuestro espíritu nos unamos a Su Espíritu para abrirnos al misterio de que Dios es nuestro Abba; un Papito tierno que nos toma en sus brazos.
Todo nuestro ser, cuerpo, alma y espíritu en unidad integrada a Dios y a sí mismo.
Entonces aquí aparece naturalmente la segunda condición: en verdad. Si adoramos con todo nuestro ser, en consecuencia lo estamos haciendo en verdad, o dicho de otra manera, lo estamos haciendo de verdad. Por otra parte, al vincularnos a Dios, nuestra vida se inunda de la Verdad, y todo nuestro ser se cura de falsedades, mentiras y velos que nos amordazan.
¡Señor, cuenta conmigo! Una exclamación surge al concluir con estas reflexiones: ¡Yo quiero estar entre los verdaderos adoradores! Si Dios me está buscando quiero que me encuentre ahora mismo…y que me perfeccione en la adoración.